Tras un cierre de año marcado por la incertidumbre y la polémica reglamentaria, la Comuna dio a conocer los resultados oficiales. El momo ubicado en 72 y 17 se quedó con el primer puesto por una diferencia abismal, llevándose un premio de casi tres millones de pesos.

Publicado el: 2 enero, 2026 Publicado por: Julian I Comentarios: 0

Luego de un paréntesis de suspenso que duró un día y medio, finalmente se develó el misterio sobre cuál fue el “momo” favorito de los platenses entre las más de 40 estructuras que le pusieron color a la ciudad. El veredicto de los vecinos fue contundente y el ganador se impuso con una ventaja que no dejó margen para las dudas, consolidándose como el gran protagonista de esta edición.

El proceso de elección, que se canalizó a través de un formulario digital dispuesto por la Municipalidad de La Plata, se puso en marcha el pasado 29 de diciembre. Aunque históricamente los laureles se repartían durante las primeras horas del 1° de enero, en esta oportunidad la información oficial brilló por su ausencia hasta pasado el mediodía de este viernes 2 de enero, lo que alimentó todo tipo de especulaciones entre los creadores.

Con una cosecha impresionante de 73.470 votos, el máximo galardón quedó en manos del grupo Gaam Drako. Su imponente creación, bautizada como “El custodio del tiempo” y emplazada en la rambla de avenida 72 entre 16 y 17, cautivó a la gran mayoría de los votantes, dejando muy atrás a sus competidores directos.

El segundo escalón del podio fue para la propuesta inspirada en la pantalla grande: “Avatar, corazón de Pandora”. El muñeco ubicado en la esquina de 31 y 40 logró recolectar 6.993 adhesiones, asegurándose un lugar de privilegio en la consideración popular.

En tanto, el tercer puesto viajó hacia el barrio de San Carlos. Con 2.953 votos, la estructura denominada “La abeja”, que se llevó todas las miradas en la intersección de 44 y 140, completó el trío de los más elegidos por los vecinos platenses.

Más allá del reconocimiento simbólico, los ganadores recibirán importantes incentivos económicos estipulados por la Ordenanza Municipal vigente: el primer premio se alza con $2.786.280, el segundo con $2.089.710 y el tercero con $1.393.140. Estas sumas buscan compensar, en parte, el enorme esfuerzo logístico y artístico que realizan los grupos año tras año.

Un Ritual Atravesado por la Tensión y el Cambio de Reglas

Sin embargo, la edición 2024-2025 no estuvo exenta de chispazos entre los muñequeros y el Ejecutivo local. El cronograma de inscripción se había iniciado a principios de diciembre y cerró el 19, bajo la promesa de que las habilitaciones definitivas llegarían el 30 de diciembre para todos aquellos que cumplieran a rajatabla con los protocolos de seguridad.

Las directivas técnicas eran rigurosas: los momos no podían exceder los seis metros de altura, ni los tres metros de ancho o largo. Además, se exigía un radio de protección libre de obstáculos equivalente a tres veces la altura del ejemplar y se prohibía terminantemente su montaje en zonas con riesgo eléctrico, arbolado frondoso o cercanía a conexiones de gas.

La verdadera controversia estalló en las vísperas de Año Nuevo, cuando la Comuna notificó que no se permitirían las quemas dentro del Casco Urbano, denegando permisos en zonas históricas. Esta decisión cayó como un balde de agua fría sobre los organizadores, ya que el anuncio se produjo cuando la mayoría de las figuras estaban terminadas o en su fase crítica de montaje.

Desde los distintos grupos señalaron que trasladar estructuras de semejante porte por la ciudad era una misión imposible sin destruirlas en el camino y cuestionaron duramente la improvisación oficial. Tras días de negociaciones truncas y mucha tensión callejera, algunos muñecos fueron mudados a las periferias, mientras que otros —en un acto de rebeldía— se quemaron en su ubicación original pese a la prohibición municipal.

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