La Cámara de Apelaciones de Nueva York anuló la sentencia que obligaba a la Argentina a pagar una cifra récord. Burford Capital se desploma un 43% en Wall Street tras el duro revés judicial.
En un giro tan sorpresivo como monumental, la Cámara de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York decidió este viernes darle un respiro histórico a las arcas argentinas. Los jueces revocaron la sentencia de primera instancia que condenaba al país a pagar más de 16.000 millones de dólares por la estatización de YPF en 2012. Además, el tribunal ratificó que la petrolera estatal no tiene responsabilidad legal en el proceso, confirmando su exculpación definitiva y dejando al Estado como único interlocutor del conflicto.
El núcleo del fallo radica en que los magistrados Denny Chin, José Cabranes y Beth Robinson validaron la estrategia que la defensa argentina sostuvo durante años, incluso bajo distintas administraciones. El argumento central fue que la disputa debió tratarse bajo la jurisdicción de los tribunales locales y no en Estados Unidos, cuestionando la interpretación que la jueza Loretta Preska había hecho sobre el derecho societario y administrativo de nuestro país. Esta victoria judicial representa el cierre —al menos temporal— del mayor litigio que un Estado soberano haya enfrentado en la historia de los tribunales norteamericanos.
“La decisión de la Cámara de Apelaciones desarma el argumento de Burford Capital sobre la prioridad de los estatutos privados por encima de la ley de expropiación argentina, reconociendo errores técnicos en la lectura del derecho local por parte de la primera instancia”.
El impacto en los mercados fue inmediato y brutal para los demandantes. Las acciones de Burford Capital, el fondo que compró los derechos para litigar y convirtió este juicio en su principal activo, se derrumbaron un 43% apenas se conoció la noticia. Su valor de mercado, que supo rozar los 3.500 millones de dólares en 2023, quedó reducido a poco más de 800 millones en una mañana de pánico bursátil. En la otra vereda, los papeles de YPF celebraron el fallo con una suba del 3%, consolidando la buena racha de la compañía tras quedar blindada ante cualquier reclamo económico.
Aunque el gobierno de Donald Trump había dado señales de apoyo a la posición argentina en las últimas semanas, la contundencia de la sentencia de alzada superó las expectativas más optimistas. Ahora, el fondo Burford probablemente intente jugar su última carta ante la Corte Suprema de los Estados Unidos, aunque el desplome de su capitalización sugiere que los inversores ven pocas chances de revertir esta derrota. Para la Argentina, este fallo no solo es un alivio financiero sin precedentes, sino también un triunfo político clave en un frente que se consideraba una batalla perdida.
