A través del Decreto 943/25, se estableció el fin de los descuentos generalizados. Solo los sectores de menores ingresos mantendrán bonificaciones mediante el sistema de Subsidios Energéticos Focalizados.
El bolsillo de los argentinos enfrentará un nuevo desafío desde este martes 1° de abril. El Gobierno nacional, a través del Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas), formalizó una actualización tarifaria que impactará de lleno tanto en hogares como en el sector productivo. Esta medida profundiza el plan de ajuste iniciado en enero, cuyo eje central es el desmantelamiento gradual de los subsidios para alcanzar el costo real del servicio.
El nuevo cuadro tarifario introduce conceptos técnicos que los usuarios empezarán a ver en sus liquidaciones, como el Precio Anual Uniforme (PAU). Este valor busca estandarizar el costo del fluido a lo largo del año, evitando los picos estacionales bruscos. Sin embargo, la gran novedad regulatoria reside en el esquema de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), que reemplaza a las antiguas segmentaciones masivas por un criterio de asistencia mucho más restrictivo y dirigido.
“Las bonificaciones aplicarán exclusivamente sobre el costo promedio ponderado anualizado del precio que resulta del Plan Gas.Ar, concentrándose únicamente en quienes mantengan la asistencia estatal por su situación de vulnerabilidad”.
Para el resto de los usuarios residenciales y la totalidad de las empresas, la protección estatal llega a su fin este mes. Esto implica que una gran porción de la clase media y el sector PyME comenzarán a pagar la tarifa plena, vinculada directamente a los costos de producción y transporte. Con este movimiento, el Ministerio de Economía busca aliviar las cuentas públicas, dejando que el mercado y el costo real de la energía dicten el número final de las facturas en un contexto de alta sensibilidad social.
