El Lobo enfrenta a Camioneros esta noche en Banfield con Ariel Pereyra como interino. Tras el polémico despido de Zaniratto y la racha de derrotas, el equipo platense busca aire en el torneo federal.

Publicado el: 9 abril, 2026 Publicado por: Julian I Comentarios: 0

A menos de dos horas del pitazo inicial, Gimnasia se juega mucho más que un pase de ronda. Desde las 21:00, se mide ante Deportivo Camioneros en el Estadio Florencio Sola por los 32avos de final de la Copa Argentina, en un clima de absoluta incertidumbre tras una semana para el olvido en el Bosque.

La estrepitosa caída 3-0 ante Huracán el domingo pasado fue la gota que colmó el vaso. Con el equipo hundido en el 11° puesto de la Zona B y tres derrotas en fila, la dirigencia decidió echar a Fernando Zaniratto, quien no tardó en explotar en redes sociales tildando de “incoherente” al proyecto de la Comisión Directiva.


“Me echan del club, de mi casa, ante el primer mal momento. ¿Éste es el proceso a mediano/largo plazo del que tanto hablaron?”, disparó Zaniratto en su descargo, dejando al descubierto la fractura interna que vive el club.


Sin un reemplazo confirmado —tras las negativas de De Felippe por diferencias económicas y de Diego Alonso—, Ariel “Pata” Pereyra bajó de la Reserva para apagar el incendio. El referente tripero dirigirá hoy y el lunes contra Sarmiento, mientras la dirigencia acelera gestiones por Julio Vaccari, quien asoma como el principal candidato.

En la vereda de enfrente, Camioneros llega con el cuchillo entre los dientes. El flamante campeón de la Primera C no siente el cambio de categoría: marcha noveno en la B Metropolitana y arrastra un invicto de cinco partidos. Para el equipo de Esteban Echeverría, es la oportunidad histórica de propinarle un golpe de gracia a un rival de Primera que llega golpeado.

El incentivo para el ganador es doble. Quien avance esta noche ya sabe que en la próxima fase lo espera Acassuso, que dio la gran nota al eliminar a Newell’s. Para Gimnasia, ganar es la única forma de frenar una crisis que amenaza con devorarse el semestre; para Camioneros, es la chance de escribir la página más dorada de su historia.

Dejá tu comentario