Ya pasaron dos décadas de un hito que marcó para siempre la historia del fútbol platense. El 5 de junio de 2006, la Brujita, en la cima de su carrera y con ofertas de gigantes europeos, decidió escuchar al corazón y concretó su ansiado retorno.

Publicado el: 5 junio, 2026 Publicado por: Julian I Comentarios: 0

La semilla de esta vuelta histórica comenzó a germinar mucho antes, en uno de los momentos más difíciles del jugador tras la decepción del Mundial de Corea-Japón 2002. En una tarde fría y lluviosa en el predio de City Bell, un Verón golpeado por las críticas prometió no hablar con la prensa hasta terminar su temporada europea, palabra que cumplió a rajatabla en el invierno de 2003.

Fue precisamente en esa reaparición mediática, durante una entrevista en un programa local, donde soltó la gran confirmación que nadie esperaba. Contra toda lógica futbolística de la época, aseguró con total firmeza que en 2006 volvería a vestir la camiseta del Pincha. Faltaban tres años, pero la decisión ya estaba tomada.

Un regreso contra todo pronóstico

El tiempo pasó y los grandes medios nacionales insistían en ubicarlo en el radar de Boca o River. Sin embargo, a sus 31 años, con contrato vigente en el Inter de Milán y una suculenta propuesta del Real Madrid sobre la mesa, la Brujita no dudó ni un segundo de su elección.

El ciclo de Diego Simeone como técnico estaba por comenzar y Verón ya había anticipado su retorno definitivo en una charla casual en una estación de servicio de la ciudad, donde selló su promesa: “Andá el 5 de junio a City Bell y vas a tener la respuesta”.

Aquel lunes 5 de junio de 2006, la ilusión de los hinchas albirrojos se materializó. La jornada comenzó con el primer entrenamiento en la cancha 1 y una emotiva conferencia de prensa en la confitería del golf. Allí, escoltado por el presidente Eduardo Abadie, el “Cholo” Simeone y su padre, la Bruja original, Sebastián confesó que volver era una cuenta pendiente que por fin podía saldar.

Pero la gran fiesta todavía aguardaba en el viejo Estadio Jorge Luis Hirschi. Con las tribunas clausuradas, la gente copó directamente el terreno de juego para recibir a su ídolo en un escenario montado frente a la platea techada.

Cuando el hijo de Juan Ramón se calzó la emblemática camiseta número 11, el delirio fue absoluto al ritmo de un grito que terminó siendo premonitorio: “Es la famosa Bruja que volvió a Estudiantes para ser campeón”. Aquella tarde-noche, el pueblo pincharrata supo que algo grande estaba por comenzar.

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