El equipo de Fernando Zaniratto mostró grietas profundas en el fondo y llega al duelo ante Estudiantes con más dudas que certezas.
El presente de Gimnasia y Esgrima La Plata sufrió un duro golpe este lunes en su visita a Parque Patricios. En un partido donde casi nada salió según lo planeado, el Tripero perdió sin atenuantes frente a Barracas Central. La derrota no solo duele por los puntos perdidos, sino por la alarmante fragilidad defensiva y la falta de respuestas futbolísticas que mostró el equipo a lo largo de los noventa minutos.
Desde el pitazo inicial, el conjunto dirigido por Fernando Zaniratto se vio superado por la determinación del local. Aunque el Lobo intentó adueñarse de la posesión, lo hizo sin criterio ni profundidad, chocando constantemente contra sus propias limitaciones. La dupla central y el arquero Nelson Insfrán volvieron a quedar en el ojo de la tormenta por un rendimiento que dista mucho de su mejor versión en este inicio de 2026.
La apertura del marcador llegó a los 34 minutos del primer tiempo, tras una sucesión de errores que ya se están volviendo recurrentes. Dos malas salidas de Insfrán dejaron la pelota viva en el corazón del área, situación que Kevin Jappert no desaprovechó para estampar el 1-0. El gol fue un reflejo fiel de las falencias de un fondo que hoy se muestra desordenado y falto de confianza.
“El equipo estuvo desordenado y con fallas reiteradas; nunca encontramos respuestas para revertir el desarrollo del encuentro”, señalaron desde el entorno del cuerpo técnico tras la floja imagen dejada en el estadio del Guapo.
En el complemento, Zaniratto movió el banco buscando una reacción que nunca llegó. A los 18 minutos del segundo tiempo, la historia se sentenció con un tiro libre preciso de Iván Tapia. Nuevamente, la respuesta de Insfrán volvió a ser cuestionada, dejando la sensación de que el 2-0 era un castigo justo para un Gimnasia que cayó en la impotencia y el pelotazo sin destino.
Esta caída enciende las alarmas en el Bosque, especialmente porque lo que ya se había visto ante Aldosivi (un triunfo con poco vuelo futbolístico) terminó de estallar ante un rival más directo. El Tripero deberá replantearse muchas cosas en el trabajo semanal, ya que la irregularidad de sus piezas clave está condicionando el semestre de manera peligrosa.
La preocupación es máxima por una razón fundamental: el clásico platense está a la vuelta de la esquina. Con un plantel que hoy parece haber perdido la brújula en ataque y que ofrece demasiadas ventajas en el arco propio, Zaniratto tendrá la difícil tarea de reconstruir el ánimo de sus jugadores. El Lobo necesita una cirugía mayor si quiere llegar competitivo al duelo más importante de la ciudad.
