Un informe de la UNLP reveló un escenario dispar en la región. Mientras la industria manufacturera logró un repunte, rubros clave como el sector inmobiliario y la gastronomía profundizaron su declive. La crisis impactó de lleno en los salarios reales y elevó la desocupación al 8,7%.
La actividad económica en La Plata volvió a contraerse durante el segundo trimestre de 2026, hilvanando así su tercer período consecutivo en terreno negativo. Según los datos arrojados por el Indicador de Actividad Económica La Plata (Iaelap), elaborado por la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), se registró una caída interanual del 1,2%, configurando un escenario de marcada disparidad entre los diferentes sectores productivos.
El informe universitario enciende luces de alerta al trazar una comparación histórica: el nivel de actividad actual quedó 6,4 puntos porcentuales por debajo de las cifras registradas en el segundo trimestre de 2023, y se ubica 9,8 puntos por debajo del mismo período de 2018. En este panorama, la administración pública y el comercio se consolidan como las ramas que más deprimen el desempeño de la economía local.
El desglose sectorial expone caídas contundentes en rubros sensibles. El comercio sufrió una contracción del 6% interanual, traccionado por un sector minorista que ya acumula 13 trimestres ininterrumpidos en baja y un parque automotor que retrocedió un 8,6%, siendo el segmento mayorista el único componente comercial que logró mantenerse a flote. Por su parte, la construcción cayó un 6%, fuertemente golpeada por la merma en los permisos de obra, la menor comercialización de materiales y la consecuente pérdida de empleo en el sector.
El mercado inmobiliario no escapó a la tendencia y profundizó su retroceso con una caída de la actividad general del 5,3%. Las cifras son aún más alarmantes al observar su núcleo: el componente netamente inmobiliario se desplomó un 20,1%, con escrituraciones que bajaron un 17,3% y operaciones con hipoteca que sufrieron un dramático desplome del 48,4%. El rubro de hoteles y restaurantes también operó a la baja, registrando una merma interanual del 6,5% y sumando su tercer trimestre consecutivo de resultados negativos.
La industria, la contracara del informe
En medio del declive generalizado, la industria manufacturera logró desmarcarse y operó como la principal excepción del semestre, mostrando una evolución positiva con un crecimiento interanual del 3,3%. El informe del Iaelap atribuye este repunte —el segundo consecutivo para el sector— principalmente a una mayor producción en las áreas de alimentos y aluminio. Curiosamente, este período de contracción económica general estuvo acompañado por un incremento en la demanda de energía: el consumo eléctrico industrial creció un 6,3%, el comercial un 6,1% y el residencial un 2,5%.
El deterioro de la actividad productiva tuvo un correlato directo en el bolsillo y las fuentes de trabajo de los platenses. El documento detalla una severa licuación de los ingresos, con una caída interanual de los salarios reales del 3,3% en el sector privado y del 4,5% en el ámbito estatal. Este combo recesivo se vio reflejado de lleno en los índices del mercado laboral del Gran La Plata, donde la tasa de desempleo experimentó un fuerte salto, pasando del 6,9% al 8,7% en el lapso de un solo año.
