El experimentado guardameta charrúa quedó expuesto en el gol que determinó el 2-2 definitivo. Tras el encuentro, repasó las desatenciones defensivas y explicó las complejas jugadas que le costaron caro a la Celeste.
El nombre de Fernando Muslera volvió a instalarse con fuerza en el centro del debate futbolístico entre los hinchas uruguayos. Los cuestionamientos ya habían comenzado a asomar tímidamente luego del debut con empate 1 a 1 frente a Arabia Saudita, un encuentro donde algunos sectores de la parcialidad le adjudicaron cierta responsabilidad en el rebote que derivó en el gol rival, a pesar de que se trató de una acción sumamente compleja en la que no tuvo una incidencia del todo determinante. Sin embargo, el reciente partido frente a Cabo Verde lo dejó expuesto de una manera mucho más evidente en la jugada que terminó significando la igualdad definitiva.
El fatídico error colectivo que sentenció el resultado comenzó con una desatención de Mathías Olivera, quien se confió en exceso y ejecutó un pase corto hacia atrás que dejó la pelota completamente comprometida. A partir de esa falla, Muslera tomó una decisión apresurada que llamó la atención de los presentes al salir varios metros más allá de los límites de su área penal para intentar anticipar al atacante rival. El histórico arquero apostó todo a cortar el avance y confió en que llegaría antes, pero quedó a mitad de camino en el cálculo. El delantero Hélio, quien había ingresado al campo de juego apenas unos minutos antes, aprovechó la desastrosa salida y definió con total tranquilidad ante un arco completamente vacío para sellar el empate.
El análisis del primer gol y las fallas en la barrera
Respecto del primer tanto convertido por el seleccionado africano, un preciso tiro libre ejecutado por Lenini, la cuota de responsabilidad directa del arquero fue notablemente menor. La única observación posible desde el punto de vista táctico estuvo relacionada con la conformación inicial de la barrera defensiva, donde Uruguay decidió colocar a tan solo dos futbolistas a pesar de que la ubicación de la falta parecía destinada a un remate directo hacia los tres palos.
De todos modos, el principal desacierto de esa acción radicó en el comportamiento de los hombres encargados de bloquear el disparo. Federico Viñas y Maximiliano Araújo se abrieron de manera inesperada justo en el momento del impacto, abriendo un hueco letal que facilitó el remate directo del futbolista africano. De haber mantenido firmes sus posiciones originales, la pelota probablemente habría rebotado en la humanidad de los jugadores y la jugada no hubiese pasado a mayores.
La palabra de Muslera tras el encuentro
Consultado de manera directa sobre su actuación y las jugadas que privaron a Uruguay de la victoria, Fernando Muslera prefirió desdramatizar y catalogó los hechos como situaciones típicas del juego. El arquero explicó detalladamente el desarrollo de ambos goles recibidos y argumentó que en el tiro libre la barrera se abrió, lo cual le robó un segundo vital de reacción que le impidió llegar a la pelota a tiempo.
En cuanto a la jugada del segundo gol, el guardameta reconoció que se originó a partir de un mal despeje y que su intención fue salir a cubrir los espacios y tratar de ahogar al rival para forzar un mal control del balón, aunque admitió que terminó llegando tarde y destacó la gran virtud técnica del delantero de Cabo Verde para resolver la jugada con rapidez.
