El intendente platense, además, fue miembro fundador de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH).

Publicado el: 13 junio, 2026 Publicado por: manu Comentarios: 0

El intendente platense, Julio Alak, le confirmó a Buenos Aires/12 que tomará a su cargo el patrocinio jurídico de los familiares de los cinco asesinados por la dictadura de Aramburu en 1956 en la capital provincial, en el marco del próximo juicio por la verdad.

El juicio del capítulo platense de los fusilamientos de 1956 se suma a una nueva ola de reivindicaciones de la resistencia peronista, junto con el septuagésimo aniversario que se cumplió la semana pasada.

“Como ministro no hubiera podido hacerlo, porque se nos bloquea la matrícula, pero no hay ningún impedimento legal para que los represente siendo intendente”, explicó Alak, que entre otras cosas fue miembro fundador de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH).

Alak siempre mantuvo un estrecho contacto con los familiares de los caídos del “movimiento de recuperación nacional”, encabezado por los generales Juan José Valle y Raúl Tanco. Su objetivo era restablecer la democracia y lograr el retorno de Juan Domingo Perón del exilio, situación en la que se encontraba tras el golpe de septiembre del año anterior.

Todos los 9 de junio, desde hace años, el intendente encabeza un acto recordatorio, junto con los familiares y demás militantes, en la Plaza Islas Malvinas, ubicada entre las calles 19, 20, 50 y 53 del centro urbano. Justamente allí se encontraba el Regimiento 7, epicentro de los combates de esa noche.

“Un juicio por la verdad es exactamente como un juicio penal, la única diferencia es que los acusados no están presentes, pero tiene el mismo peso legal y simbólico”, dijo el abogado Carlos “Pepe” Palacio la semana pasada frente al monolito que recuerda a los caídos de José León Suárez.

Palacio representa a los familiares querellantes en el juicio que comienza este miércoles en los tribunales de San Martín. Allí se juzgará in absentia a los responsables de los crímenes de los basurales, ocurridos la misma noche del 9 al 10 de junio, que terminaron con las vidas de los militantes peronistas Carlos Lizaso, Mario Brión, Vicente Rodríguez, Nicolás Carranza y Francisco Garibotti.

Los hechos
En distintos puntos del país, los peronistas reunidos aguardaban la emisión de una proclama radial que interrumpiría la transmisión de la pelea entre Eduardo Lausse y el chileno Loaiza, para desafiar a la dictadura y devolver el gobierno a quien legítimamente le correspondía, el General Perón.

Pero el movimiento estaba infiltrado desde el comienzo, los peronistas que fueron a copar la radio en Avellaneda terminaron emboscados y fusilados en Lanús. El número total de asesinados por la dictadura que para el ideario peronista comenzó a nombrarse como La Fusiladora, entre el 10 y el 12 de junio llegó a treinta y uno.

Mientras la columna norte, que a las órdenes de Norberto Gavino, esperaba la proclama radial que nunca llegó, para dirigirse al arsenal de Boulogne en busca de armamento, no llegó a moverse porque fue sorprendida por el jefe de policía, Coronel Desiderio Fernández Suárez, en La Plata la señal sonó y hubo movilización y combate.

Tras combatir heroicamente durante horas y luego de permitir que los familiares de los antiperonistas, que habían asistido a un acto, se retiraran, los rebeldes que sitiaban el 7 fueron superados y finalmente se rindieron.

En los días sucesivos, fueron fusilados sin juicio previo los civiles Rolando Zanetta, Ramón Videla y Carlos Irigoyen, el Teniente Coronel Oscar Cogorno y el subteniente Alberto Abadie.

Si en Operación Masacre Rodolfo Walsh investigó y narró la verdad de lo ocurrido entre Florida y José León Suárez, quien abordó el alzamiento de 1956 desde una perspectiva más amplia es Daniel Brión, en su libro El presidente duerme, incorporado a la prueba documental del expediente.

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