Bajo un estricto hermetismo y un fuerte operativo policial, el cuerpo del histórico líder del rock nacional fue trasladado al cementerio municipal bonaerense por pedido de su círculo íntimo.
Tras la histórica y multitudinaria despedida popular que conmovió a distintas generaciones en todo el país, el adiós a Carlos “Indio” Solari ingresó en su etapa final. En las últimas horas, los restos del emblemático músico fueron trasladados al cementerio municipal del partido de Lanús para proceder con su disposición definitiva, marcando el cierre de una jornada cargada de profunda emoción.
Según trascendió recientemente, la difícil determinación de cremar al histórico cantante y exlíder de Patricio Rey y Sus Redonditos de Ricota fue adoptada bajo un estricto hermetismo. Su círculo familiar más cercano evaluó los pasos a seguir tras el masivo velatorio y optó por este procedimiento para transitar el cierre del duelo con la mayor tranquilidad posible.
Para poder llevar adelante esta voluntad de la familia, resultó indispensable la intervención de las autoridades legales correspondientes. En ese marco, el juez de Garantías bonaerense, Jorge Rodríguez, fue el funcionario encargado de analizar la solicitud y firmar la autorización judicial que habilitó formalmente a los deudos a avanzar con la cremación del cuerpo.
La inminente llegada del coche fúnebre a la localidad de la zona sur del conurbano requirió de una planificación logística a gran escala. Las autoridades sabían que la figura inigualable de Solari convoca multitudes en cualquier circunstancia, por lo que se diagramó un esquema preventivo especial para asegurar que el último tramo del proceso se realizara en paz y sin contratiempos.
Como consecuencia de esto, la Policía Bonaerense y las autoridades locales desplegaron un inmenso operativo de seguridad que blindó por completo todos los accesos al cementerio municipal de Lanús. Las fuerzas de seguridad establecieron un cerco perimetral sumamente riguroso en las inmediaciones del predio, cortando el tránsito y restringiendo el paso peatonal.
El objetivo central de este celoso vallado fue resguardar de manera absoluta la privacidad de la viuda, el hijo y los allegados directos del artista durante el difícil momento. Al mismo tiempo, el despliegue de los efectivos buscó contener y evitar cualquier tipo de desborde por parte de los miles de fanáticos ricoteros que aún continúan movilizados en las calles tras la triste noticia de su partida.
