Cinco años después, recibió justicia a estudiante de Derecho de 23 años atacada en abril de 2021 en Altos de San Lorenzo.
La Justicia de La Plata le puso punto final a uno de los crímenes más impactantes de la pandemia. El Tribunal Oral en lo Criminal V condenó a prisión perpetua a Marcelo Alejandro Saleh por el asesinato de Ayelén Arredondo, la estudiante de Derecho de 23 años atacada en abril de 2021 en Altos de San Lorenzo.
La sentencia llegó cinco años después del hecho que conmocionó a la capital bonaerense. Los magistrados declararon la reincidencia del acusado y avalaron la acusación sostenida por la fiscal de juicio Viviana Arturi. Descartaron el planteo de la defensa oficial, que pretendía encuadrar el hecho como homicidio en ocasión de robo con pena menor.
El crimen ocurrió el 10 de abril de 2021, en plena restricción sanitaria por COVID-19. Saleh, de profesión remisero, había trasladado esa mañana a los padres de Ayelén hasta la Unidad Penitenciaria 42 de Florencio Varela. Aprovechó que dejaron en el vehículo una riñonera con pertenencias y las llaves de la vivienda y regresó a La Plata convencido de que no habría nadie.
Al ingresar a la propiedad de calle 75 entre 21 y 22 se encontró con Ayelén. La joven estudiaba Abogacía en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UNLP y era ayudante alumna de la Cátedra III de Derecho Romano. Su asesinato provocó profunda conmoción en el ámbito universitario y entre los vecinos.
Durante el debate oral, el propio acusado reconoció que había ingresado con fines de robo y admitió haber golpeado a la joven con una barreta de hierro. En su declaración sostuvo que el ataque ocurrió durante un forcejeo y afirmó que comenzó a “barretear para todos lados”. La fiscal consideró que las lesiones y la violencia del ataque eran incompatibles con esa versión.
Los magistrados descartaron esa explicación y entendieron que las pruebas demostraron que el ataque estuvo dirigido a asegurar la concreción del robo y garantizar la impunidad del autor. El Tribunal consideró acreditado que Saleh mató para evitar ser reconocido por la víctima, quien lo conocía por los numerosos viajes que había realizado para la familia.
Tras el ataque, Saleh intentó escapar con dinero sustraído de la vivienda. Fue advertido por un comerciante de la zona que lo vio salir del edificio en actitud sospechosa. La persecución y la intervención de varios vecinos permitieron reducirlo hasta la llegada de los efectivos policiales. Desde entonces permaneció detenido.
La fiscal Arturi había solicitado prisión perpetua al sostener que se trató de un homicidio criminis causa, es decir, un asesinato cometido para consumar otro delito o garantizar la impunidad. El TOC V se inclinó por la postura acusatoria y emitió veredicto condenatorio por homicidio agravado criminis causa.
Cinco años después, la sentencia dictada puso fin al proceso judicial y significó un nuevo capítulo en la larga búsqueda de justicia impulsada por los padres de Ayelén. Desde el primer día reclamaron la pena máxima para el hombre al que habían conocido como un remisero de confianza y que terminó convirtiéndose en el autor de uno de los crímenes más estremecedores que recuerda La Plata.
